Saltar navegación

Santiago se muda

En el balcón de nuestro dormitorio tenemos una aspidistra (la famosa “pilistra” de los patios cordobeses) en un gran macetero alargado. A Santiago le gusta subirse a él y allí entre el follaje (no muy abundante por la falta de riego, ejem) pasa muy buenos ratos comiendo tierra, mirando el cielo y silbando una sola nota sin que nadie le moleste.

Hace unos días su hermano mayor le estuvo hostigando un poco más de lo que su natural paciencia acostumbra a soportar. A media tarde, extrañados por la tranquilidad que reinaba de pronto en la casa, fuimos a comprobar si se había instalado en su refugio favorito, donde efectivamente lo encontramos sentado y con las manos cruzadas sobre la panza. Pero esta vez, al otro lado de la maceta había apilado su botín: ¡tres cajas de leche robadas de la despensa! ¿Cuánto tiempo pensaría quedarse allí?

Deja un comentario

Para comentar, tienes que identificarte.