El nuevo gordo va creciendo, y yo a su alrededor. Se mueve a todas horas, mucho más que Ciro en las mismas circunstancias… ¡aunque bastante menos que en las actuales!
Sigue sin nombre, es difícil encontrar algo bueno para él y además apropiado para convivir con su hermano, porque no es plan de seguir echando mano de grandes emperadores pero tampoco queremos que un nombre ensombrezca al otro.
Ya hemos deshechado:
Lorenzo, porque mientras lo asaban a la parrilla dijo que aún no estaba méchant. Claro, es el patrón de Huesca, donde los pingüinos duermen con edredón.
Jerónimo, por largo, por esdrújulo, por sus diminutivos, por el cachondeíto.
Leonardo, porque el más conocido de los así llamados nunca acababa nada, retrató a una tipa y la dejó sin cejas, pintó un mural y antes de terminarlo ya se estaba desmoronando…
Estos nombres han sido firmes candidatos al menos durante un par de días para luego caer en desgracia. Si no aparece la inspiración, mucho me temo que acabará llamándose Manú, como el primer legislador indio (de India), lo que me resulta demasiado exótico. Pero la panda sevillo-valenciana lo apoya con gran entusiasmo…
Ciro
Santiago
Merceditas
José María
Héctor
Un comentario
Pues que ya que soy “cordob
Deja un comentario