Bueno, ya estoy más tranquila. Ayer fui con él a la reunión de padres y comprobé que no tenía ninguna aprensión al sitio ni se ponía nervioso al entrar y hoy el berrinche del cole ha sido el normal de cuando se cierra una puerta y yo me quedo al otro lado. Me he quedado un rato escuchando tras la puerta y he visto que se iba calmando, en lugar de empeorar como ayer. A la salida, su profe me ha dicho que ha estado muy bien para ser su segundo día, y lo cierto es que no tenía la cara de desconcertado que le vi ayer al recogerlo. También dice la profe que se pasa el rato a su bola por la clase sin sentarse ni un minuto, y que lo que le mola es salir al recreo. ¿Le extraña a alguien eso?
En fin, menos mal. Sigo pensando que la “recepción” de su primer día podía y debía haber resultado más amable, pero me alegro de que no le haya hecho mucha mella… y de poder proclamar al fin que
CIRO VA AL COLE
Aquí empiezan sus siguientes dieciséis años de domesticación.
Ciro
Santiago
Merceditas
José María
Héctor
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